El unicel es un material plástico celular y rígido fabricado a partir del moldeo de perlas preexpandidas de poliestireno expandible o uno de sus copolímeros, que presenta una estructura celular cerrada y rellena de aire. Al poliestireno se le identifica con el número 6 rodeado por tres flechas en el fondo de los envases (sistema de identificación de los plásticos). Por tanto, el unicel es la espuma de plástica que se utiliza para empaquetar la comida rápida, en la fabricación de vasos y platos desechables, en la industria de la construcción (como aislante térmico y acústico principalmente) y en empaques de artículos electrónicos. Los productos fabricados con unicel terminan habitualmente en el cubo de la basura, convirtiéndose en un símbolo más de nuestra cultura de "usar y tirar". Así mismo, el unicel es un producto muy contaminante, que no se descompone ni se integra a la naturaleza.
El problema con las sopas instantáneas u otros productos que vienen envasados en plástico o unicel, no se centra exclusivamente en su escaso valor nutricional, sino en la probabilidad de que generen dioxinas, al ser calentadas en los hornos de microondas. Diversos estudios en el mundo, han demostrado que este tipo de hornos no generan por sí mismos, contaminantes que pongan en peligro eminente a los seres vivos. No obstante, sí existe información suficiente para demostrar, que ciertos materiales al ser introducidos en éstos, pueden producir sustancias altamente contaminantes, como las dioxinas.
Las dioxinas son cancerígenas, mutagénicas, persistentes, bioacumulables, tóxicos y volátiles; se transmiten mediante la cadena alimenticia en la que el ser humano está al final, por lo que recibe concentraciones más altas. Las consecuencias en la salud humana, animal y vegetal son muy graves. En el humano, está la aparición de algunos tipos de cáncer: piel, cataratas, y cambios en el sistema inmunológico. En conclusión, la dioxina es carcinógena y altamente tóxica para ser humano, perjudican al sistema inmunológico y alteran el sistema hormonal.
La generación de dioxinas propició que restaurantes de comida rápida cambiaran sus recipientes de unicel por recipientes de papel. Muchos de los alimentos consumidos por quienes permanecen todo el día fuera de sus casas son envasados en recipientes de plástico y unicel sin conocer las desventajas. El ritmo de vida de las grandes urbes ha obligado a trasladar la comida en envases herméticos que pertenecen a los materiales organoclorados como el policloruro de vinilo (PVC). Dicho material lleva cloro en su composición, al igual que el DDT, de tal forma que cuando se calienta, se quema o se vierte como residuo, forma sustancias extremadamente perjudiciales para la salud.
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